Otro parto complicado, otra vez un latido que se debilita y sondas y cables entrando y saliendo. Otra vez el miedo desesperado,los equipos de ginecología y las promesas importantes si todo acaba saliendo bien. El mismo camino al quirófano, otra cesarea y el pánico a que la anestesia haya fallado como la primera vez.
Esta vez la anestesia sí funcionó y esta vez mi bebe sí que estaba esperándome en la habitación. mi hermoso bebe. Esta vez no tuve que conocerle por foto, le pude oler y besar.
Durante 24 horas fui un ejemplo de recuperación de una cesárea y aprendí que la felicidad cura mejor que la pena. Pero algo iba mal y tras un día viéndolo venir, mi leoncito ingresó en neonatos. Otra vez.
